jueves, 5 de enero de 2012

1: "Sí, que pase" (III)

“Ah, el tiempo. Suma medición caprichosa de los azares del destino. El calendario, enumeración de notas muertas de los tiempos venideros. Los años, mezcla de incertidumbre, de ansiedad, nervios. Uh, el devenir. La santa providencia y el astigmatismo de Cronos. Si tan solo es cuestión de pisar el suelo y salir a enfrentarlos. Y la referencia del pasado: los recuerdos, la inmundicia del consciente que manipula los hechos a gusto y piacere”.

“Es que ustedes los porteños son muy complicados...”, la frase lacónica y advertida por Dante que había emitido Ivana hará meses atrás era lo único que mantenía incólume en su memoria.
—Ahá, ¿y a usted que le pareció?
— ¿Qué cosa? 
— De la frase, digo, qué opina...
La indagatoria del doctor, que había manifestado con sumo interés sesiones posteriores hacía rememorar a Dante la situación en la que se había encontrado cuando Mascarpone le había respondida la intriga:
— Nah, eso es de provinciana resentida, ni más ni menos.—respondía Mascarpone mientras agitaba los maníes que flotaban en la chopera que se había vaciado minutos antes. Dante le apuntó la mirada de manera amenazante, saliendo de su ensimismamiento. A veces contarle algo a Mascarpone daba como resultado repulsión. Es que tenía por costumbre responder de forma altanera, como esa clase de personas que tienen de por sí solucionada sus vidas y su entorno le parece reprobable o, al menos, indiferente. Y pensar que años atrás tenía la incertidumbre plena de todo. Ayer, resistente a todo lo que le imponía su padre. Ahora, recibido de abogado. Entonces, desde su posición horizontal, buscó con los ojos al doctor. Éste parecía distraído en su alicate, cortándose las uñas.
—Digo, ¿no?. Usted, Dante, qué opina de la frase.– a la par que se decidía a soplarse el dedo anular que al parecer había cortado la uña del mismo muy al ras y le ardía.

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